Los días sin verte me han revelado
tu rostro limpio de cualquier liviandad
subliminal que mi ansiedad
hubiera podido acumular sin darme cuenta
El tiempo me ha traído a ti
a la gracia de tus gestos
al estallido de emoción que es como
un día de fiesta sagrado
cuando nuestros ojos se tocan de soslayo
esperando que luego
ambos reconstruyamos en calma las miradas.
Como si todo esto lo hubiera previsto
y tuviera el tumbo de la historia en mis manos
el "ahora" se abre y abarca todas mis edades.
La vida ya no me enferma y mi ceguera cede
al reflejo del universo en cada cosa.
Tu imagen no es catástrofe ni locura
es en cambio
una mano tierna en la mejilla durante los días aciagos
cuando parece que nadie me recuerda
en esta historia de magia y falsos enamorados.
Eres un cuerpo transparente hecho de tristeza
que sonríe en el éxtasis del tiempo
y así reconstruye cada fibra y cada vena
que vibra en la frecuencia de una corazonada.
Y después de todo me he puesto triste
mientras escribo esto
como si no fuera suficiente saberlo
como si me fuera extraña y definitiva
la suerte
la herida
y la distancia.
Antonio Mejía O. 2013
El espacio vacío donde se manifiesta el fenómeno de la experiencia sensible; o el lugar donde publico los trabajos que nadie quiere publicarme.
8 de abril de 2013
TEATRO: EL ESPACIO LIMINAL DONDE CONVERGEN LOS TRES GRANDES GÉNEROS
Hace algunas semanas, apropósito
de la presentación del libro Hacia una
teoría dramática de María Serguieievna Kurguinian, traducido al español por
el Dr. Armando Partida Tayzan, escuché
al Profesor Germán Castillo (quien era uno de los presentadores) equiparar el
teatro posmoderno con la poesía, en especial las puestas en escena de
directores mexicanos contemporáneos; basándose en lo expuesto por la autora en
el prólogo del libro acerca de que las fluctuaciones en las tendencias de los
creadores del teatro a través de la historia tenían que ver con la versatilidad
de posibilidades que tiene por naturaleza el género dramático, ya que es punto
limítrofe entre los otros dos grandes géneros: la épica y la lírica. Así,
mientras unas tendencias o estilos se inclinan más hacia la épica, como el
teatro clásico que se sirve de la poesía para crear discursos narrativos; otras
tienden más hacia la lírica, como en el teatro llamado posmoderno, que se sirve
de la narrativa para generar discursos poéticos. Sin embargo, el teatro no es
una cosa ni otra, es precisamente aquello que resulta en el espacio liminal que
hay entre ambos géneros de los cuales se sirve. De allí que en el teatro se
genere un acontecimiento vívido, es decir, una experiencia real, verídica incluso
histórica, a través de un discurso simbólico, pues como sucede en la vida, no
todo es abstracción y no todo es concreción, y a pesar de ello, ambas suceden
al mismo tiempo en la experiencia existencial del individuo. De allí también
que, de vez en vez, surjan tendencias como la “Narraturgia”, muy de moda en la
escena mexicana. Esto no quiere decir, o por lo menos no necesariamente, que se
rompan los paradigmas del arte teatral o que se haya encontrado una forma nueva
y revolucionaria del arte dramático, ya que por un lado, las vanguardias y
reconfiguraciones del teatro, desde mi punto de vista, sólo se pueden encontrar
sobre las necesariedades de la escena, es decir, haciendo teatro; y por otro
lado, tendencias como la “Narraturgia” son estilos propios de una generación
que por los accidentes históricos, se hayan más relacionados con una parte de
aquello que conforma el acontecimiento dramático y que hemos mencionado antes:
la épica o la lírica
Cierto sector (me cuento entre
ellos) no está convencido de que se deban “quemar las naves del drama” a causa
de experimentos escénicos y dramatúrgicos que intentan desaparecer o, por lo
menos, romper las figuras tradicionales de la tríada dramaturgo-director-actor,
para hacer una serie de mezclas especificistas y vanguardistas, que nieguen
cualquier lazo con la tradición teatral. Esto porque en realidad no se trata de
una verdadera revolución del pensamiento escénico, sino, más bien, de una
tendencia de algunos dramaturgos que en congruencia con su realidad y su percepción,
hayan en esta estructura particular una manera más orgánica, propia o íntima de
expresar su relación con el mundo, dado que su trato con las estructuras
tradicionales ya no les es significativa. No digo con esto que estas tendencias
deban rechazarse o no tomarse en cuenta, digo que no debemos estar desesperados
por encontrar la autenticidad donde no la hay; y digo que estilos como la
“Narraturgia”, deben asimilarse pero tomándolos como lo que son: una de las
distintas expresiones del acontecimiento teatral.
Al respecto, el Profesor Germán
Castillo en su participación mencionó que quien no está envuelto o
familiarizado con lo poético, no puede entender el arte posmoderno, el teatro
posmoderno y esta aseveración, desde mi punto de vista, no es del todo correcta:
por una parte es cierto que el arte, sobre todo la poesía, es un gusto
adquirido en base a la experiencia sensible de cada individuo; y también en que
la tendencia contemporánea en el teatro se inclina hacia la lírica, aunque
irónicamente se sirve de la narrativa para lograrlo. Así, alguien que ha sido
educado en valores superfluos y vulgares, difícilmente encontrará algo
significativo en la poesía, porque no tiene relación alguna con ella. Dicha
opinión justifica las ocurrencias, por decir lo menos, de directores con poca
responsabilidad pero con muchas ganas de ser auténticos. Por otro lado, sin
embargo, no deja de ser una afirmación un tanto excluyente, ya que artes como
el teatro tienen como fin principal conmover al espectador sirviéndose de, por
ejemplo, la poesía. Aunque es verdad que se aprende como todo en la vida a
presenciar el teatro, una escenificación que no llega a las fibras sensibles
del espectador, cualquiera que se su procedencia, es un intento fallido, porque
el Teatro, mucho más que otras artes, se trata de la experiencia de un
acontecimiento que debe golpear el estómago, subir para latir con el corazón y
seguir subiendo para hacerse idea en la mente y no al revés. De esta forma, las
ocurrencias que vemos en los escenarios mexicanos, sobre todo alternativos,
intentan justificar su ineficacia y su falta de empatía para con el espectador
culpando a éste, intelectualizándolo todo y escudándose en la aparente
exclusividad de lo poético; de lo que resulta que únicamente un pequeño grupo de elegidos por azar o
destino, tiene derecho a deleitarse en las mieles del arte y donde las masas
están negadas por el accidente de no haber nacido en un momento y lugar adecuados.
Esto es absurdo aun cuando es parcialmente verídico.
El Profesor Germán Castillo
intentaba quitar, desmentir o por lo menos suavizar el prejuicio que recae sobre los creadores teatrales
autoproclamados “posmodernos” y esto es convertirse en abogado del diablo, como
sabemos. Y aunque en el sentido teórico de la construcción del drama, su punto
de vista acerca de que las obras posmodernas, en este caso narratúrgicas, aún
sin contarnos una historia siguen diciéndonos algo (tema que requiere de amplias
discusiones), es interesante y tan necesario como digno de pensarse y
repensarse, los artistas posmodernos de la negación en la escena mexicana, no
pueden seguir cobijándose tras el discurso de la subjetividad poética, ya que incluso
la poesía, por más intuitiva que parezca, tiene una estructura, una forma
lógica, un sentido, una técnica clara y además de todo, las virtudes y pesares
de un oficio. Si bien generalmente no cuenta historias, si nos dice algo, se
manifiesta acerca de una experiencia o percepción de la realidad del Ser, es
decir, aunque no es su sentido primario, tiene una postura e intenta
sustentarla. El problema no son las obras posmodernas ni las tendencias que
intentan descubrir “el hilo negro” como la Narraturgia, ya que obras en este
sentido las hay y muy buenas (baste mencionar a Heiner Müller); el problema en
primera instancia es la ignorancia, el snobismo y falta de criterio de la
burocracia cultural del país; y segunda instancia, son ciertos autores y
directores mexicanos que aprovechan las ambigüedades de ciertos conceptos, la
falta de formación del espectador y la facilidad con que reciben presupuestos
incondicionales, para realizar montajes absurdos, carentes de imaginación,
intelectualoides que irremediablemente caen en lo que en teatro se conoce como
ilustrar la escena, en el melodrama y finalmente en la carencia de contenido
estético; montajes que justifican con la idea de que si el público no encuentra
conexión o sentido, es culpa del público.
Los llenos en teatros que
presentan musicales y obras de corte tradicional son la clara muestra de que el
problema no es la procedencia del espectador. Y esto no resulta de la
ignorancia del pueblo mexicano o del espectador mexicano, ya que si hablamos de
sensibilidad estética y emotiva, son más ignorantes a veces quienes asisten a
los festivales de teatro donde se presentan mamarrachadas financiadas por el
FONCA, que aquellos espectadores que abarrotan ”El Blanquita” para ver a Carmen
Salinas. Y sobre todo porque una de las funciones del artista que no está al
margen de los acontecimientos de su realidad histórica, es educar a la sociedad
o en el peor de los casos compadecerla, pero nunca negarla.
Aunque pienso que el Profesor Germán
Castillo tiene razón respecto al CÓMO, es decir, al mecanismo de las tendencias
contemporáneas del teatro, creo que se equivoca en el POR QUÉ.
1) Lo
poético se encuentra, a veces más y a veces menos, en todas las artes sean
figurativas o no; decir que Edipo de
Sófocles, o Un tranvía llamado deseo,
de Tennessee Williams (hablo del texto dramático no de la representación), es
menos poético que Antes/Después de Roland Schimmelpfennig, sería una torpe
aseveración. La poesía es universal y su libertad es vasta, pero los parámetros
de su estructura lógica están bien delimitados, de allí que intentonas como la “escritura
automática” de los surrealistas nunca funcionó realmente.
2) La
poesía es difícil de abordar, sobre todo en su mecanismo interno, sin embargo,
su esencia es fácil de aprehender, ya que trata de la naturaleza humana y como
tal, el espectador, sea cual sea su procedencia, se identifica en su emoción,
en su intención y en su sentido, como acto significativo natural. El espectador,
instintivamente puede intuir, dada su comprensión innata de lo sublime, la
diferencia entre una idea cursi, un lugar común, un planteamiento o actitud
pretensiosa y un acto poético, es decir, un acontecimiento de la Verdad.
Vuelvo sobre la idea de que la
primera función del arte es conmover, generando así, empatía o antipatía que
habrá de transgredir la naturaleza humana a través de un proceso catártico de
sublimación o destrucción, que va en dos sentidos: el personal y el universal.
Considero que hay que explorar
las tendencias contemporáneas de la escena mundial y nacional, pero asimismo,
hay que volver sobre los clásicos, para determinar en unos tanto en otros, quienes
realmente nos dicen algo y desde dónde; para determinar también, quienes han
sido rebasados por las pretensiones, por el tiempo o por la existencia. Y con
todo habría que comprender que el teatro como la vida, es un acto de
complementación y necesariedad.
SOBRE EL ACTOR
A las personas no nos gusta “hacer”,
en el sentido de crear, es decir, que las personas hacemos pero nunca o muy
pocas veces con la intención de crear, entonces el fin primordial se convierte
en un daño colateral. Esto porque no nos gusta salir del estado de “confort” en
que nos encontramos, entendido como el estado de mediocridad donde la responsabilidad
mía que como individuo es sólo mía y de nadie más, queda minimizada u omitida.
Por eso nos agrada el melodrama, los apasionamientos, los pulsos más voraces y
primarios, los arrebatos no como impulso catártico donde confluyen las
circunstancias, sino válvula de escape que cada cierto tiempo libera las
energías esenciales de la transformación. Por eso nos gusta la agresión
consuetudinaria y no la transgresión definitiva; porque, como el perro
humanizado y hambriento, no quieren ceder aun cuando el manjar de la gloria se
abra frente a sus ojos. Y nos cebamos en esas emociones vulgares porque allí
nada está comprometido, por eso funciona la pornografía, por eso funciona el
pensamiento esotérico y los talk shows, las telenovelas, el sentimentalismo de
cartón, de novela rosa o de revista del corazón y el chiste de excusado; así
como el arte sofisticado, intelectualizado y estilizado de Starbucks, porque nos
atemoriza arriesgar algo y porque nos han educado para la acumulación efímera como
la hormiga, para obedecer haciendo gracias como los perros y para ser
utilizados absolutamente como a vacas a cambio de un aplauso, por eso estamos
ávidos de aplausos.
Sin embargo no nos educaron para
transformarnos, para estar dispuestos a modificar las circunstancias. Así nada
es distinto y no queremos que nada cambie, ni siquiera porque realmente nos complazca la
forma en que vivimos, sino porque nos falta valor para ser distintos, francos y
aceptar todo lo jodido que estamos, lo despojados que hemos sido, lo solos,
desarraigados y desposeídos que nos encontramos. El trabajo de fondo, la
transgresión, la conciencia, están eliminadas de nuestra perspectiva de vida.
Lo mismo sucede con los actores
en México, que están ávidos del aplauso, del mote de “Actor”, de los reflectores,
en general, de todo aquello que circunda pero que no es la “Escena”. Así, se
pierde el sentido social y humanístico del teatro y se convierte en un fetiche
más de esta época de exhibicionismos superfluos. Los actores se llenan de
proyectos atiborrados de parafernalias sentimentaloides o intelectualoides,
para ser aplaudidos y convertirse en mercenarios del arte, negándose a toda
exploración concreta de la naturaleza humana. “Abandonad toda esperanza” dice a
las puertas del Infierno en La Divina
Comedia de Dante y asimismo en el arte como específicamente en el Teatro,
sólo entrando allí y aceptando la inevitable Verdad, es como se puede alcanzar
el espacio sagrado de la “escena”.
6 de febrero de 2013
NOCTURNO
Oculto en la intranquila oscuridad del sueño,
perturbado por visiones alcohólicas y vértigos primitivos;
con la semilla del sexo aún palpitando en un cuerpo inerte
que se descompone de no contenerse en sí mismo;
veo el letargo de las horas y la necesidad viene a mí
como un tumbo y no como una idea.
Vienen los muertos,
el dolor comprimido del amor arrebatado
impunemente por el Dios absoluto.
Y así es como la tentación se acerca
con dedos que mecen el ánimo
lejos del temor y cerca de la vida;
cuando la fiebre de la culpa es un caldo negro
rico en remordimientos.
Despertaré al día y al cansancio
vendrá el silencio
y la oración postergada quedará inconclusa.
La angustia nocturna habrá de esperarme
con la paciencia que el pecado le tiene al hombre.
Antonio Mejía O. / México 2013
perturbado por visiones alcohólicas y vértigos primitivos;
con la semilla del sexo aún palpitando en un cuerpo inerte
que se descompone de no contenerse en sí mismo;
veo el letargo de las horas y la necesidad viene a mí
como un tumbo y no como una idea.
Vienen los muertos,
el dolor comprimido del amor arrebatado
impunemente por el Dios absoluto.
Y así es como la tentación se acerca
con dedos que mecen el ánimo
lejos del temor y cerca de la vida;
cuando la fiebre de la culpa es un caldo negro
rico en remordimientos.
Despertaré al día y al cansancio
vendrá el silencio
y la oración postergada quedará inconclusa.
La angustia nocturna habrá de esperarme
con la paciencia que el pecado le tiene al hombre.
Antonio Mejía O. / México 2013
CARTA DE NAVIDAD ANTES DEL FIN DEL MUNDO
Para: S. B.
Eras un barato y diminuto vestido blanco
bailando libremente como ocurrió siempre
tenías sobre la piel un resplandor rojizo
que aún me sofoca al recordarlo.
En verdad que te sentaba bien ser “cool” y también mentir.
En verdad te sentaba bien ser Dios.
Y yo que además de la curiosidad y la velocidad del deseo
no tenía nada
que estaba seguro de no esperar nada
comprendí que a partir de entonces mi signo sería la espera
y que nunca más volvería a ser uno conmigo mismo
porque duraría en el vacío de una esperanza inmarcesible
como les sucede a los personajes de las tragedias
después de la catarsis.
Estaba cifrada mi derrota cuando tus dedos alcanzaron
mis manos en un camión que recorría la ciudad
al anochecer para llevarnos de regreso a casa
en las honduras de un corredor abatido a fuerza de impaciencia
donde no tuve el coraje de conducirte a tu cama
para besarte hasta que se congelara la última
molécula del universo.
Debí acariciar la idea de tu sexo en mi conciencia
en lugar de borrarla de tu cuerpo.
Te ofrecí mi borrachera estúpida e inconsciente
y la tomaste para darle asilo en el espacio perverso de la ternura
porque nunca te importó que estuviera perdido de verás.
Corríamos por las calles después de clases
con todas la tonterías que decíamos sobre la vida
entre la multitud de una fiesta con esos gestos
graciosos en tu cara y esa mirada tuya sobre la mía.
Tu risa abierta y la densidad de tus lágrimas vencidas
cayeron de cualquier modo en las trampas de una realidad
victoriosa para la que te educaron
con todo y sus clichés melodramáticos.
Aunque habría que reconocer que el mundo recompensó
tu esfuerzo de seguir al mundo
mientras yo continué cayendo sólo cayendo a través
del pensamiento de siervo que fue mi cuna
preguntándome ¿Por qué el beso que diste no fue mío?
Ahora lo sé que las mujeres pueden empeñar la vida
por una fantasía y sin embargo nunca entregar el alma:
en ti el amor era fe pero no certeza.
No es fácil distraer al deseo pero esto sólo tú lo sabes
ahora estás segura has domesticado tus miedos.
Nuca más seremos adolescentes unos sobre otros
en el piso de una casa ajena atardecida por secretos de voz perfecta
por humo de cigarro y botellas vacías
dejando entrar las sombras por la puerta abierta del arrebato
permaneciendo en la apariencia de una juventud
con la que esperábamos satisfacer al destino.
Tu mirada era respiración agitación y letargo brevedad de tu cintura
Cada rostro y tacto cada gota de sudor adormecida en la
naturaleza relativa de un tiempo resignado a la indiferencia.
Es irónico que los más bellos momentos sean también tristes
que tuvieras compasión por el desprecio que sentía por mí mismo.
Rota cualquier promesa tú has cambiado aunque
la historia sigue siendo una voluntad sin sangre.
Afuera sopla el viento con furia y debajo de la cama
esperan las bestias devoradoras de sueños
que únicamente se revelan a las cuatro de la mañana
cuando está por desvanecerse la tenue luz de la memoria.
Feliz navidad
amor mío.
Atentamente
Antonio Mejía O. /México 2013
29 de diciembre de 2012
UN RESPIRO EN EL SILENCIO
El silencio es nuestro
la exaltación vertiginosa
del ojo marginado
Las formas de la enfermedad
y la crisis.
El delirio pasivo y sádico
el denso rostro del imbécil
y su mudez vacía;
los grotescos intentos
de regresar a la virtud del hombre.
El engaño es nuestro
el dolor banal y el sufrimiento
estéril.
Esta sociedad ha desquiciado
nuestros instintos
ha oscurecido nuestros sentimientos
ha vuleto cobardes nuestras
percepciones.
Tengo un corazón deforme
que en lugar de latir se contrae
y me asfixia.
El cerebro se estrella
contra sus pensamientos.
La memoria es oscuridad.
La imaginación es un respiro
en el silencio.
Antonio Mejía/2012
15 de noviembre de 2012
TENGO UN SILLÓN ROJO
Tengo un sillón rojo que no es muy viejo
pero en cambio está muy roto
me siento en el mismo lugar
desde hace años
y he visto cómo fue perdiendo
su pulcritud
no me lamento
así sucede la historia
me digo "esto lo hizo mi
gato"
y casi me echo a llorar como
un niño
veo las quemaduras de cigarro
y podría
definir una a una
cuál de mis amigos la hizo.
Los hoyos que tiene me
pertenecen
fueron noches incontenibles
con música
de cantina, cervezas y
cajetillas de Marlboro
aplastadas por manos
adormecidas.
Cada rincón huele a una mujer
distinta
a una distinta forma de
satisfacerlas.
El color rojo de mi sillón se
ha oscurecido
por la mugre y los sueños
muertos
pero no sabría decirte cuál es
la diferencia.
Por las tardes me recuesto en
él y pienso en
cómo cada lugar se ha
desocupado
cómo de alguna manera todos se
han ido.
Regreso por las noches cierro
las persianas
y me quedo un momento a
oscuras
recargado sobre la puerta
mirándolo a través de la
negrura
enciendo un cigarro y voy a
sentarme
hasta bien entrada la
madrugada
cuando el silencio hecho de
maullidos y ambulancias
de viento perdido y ladridos
acongojados
hacen crecer las grietas y las
telarañas
entonces me digo que apenas
amanezca
será distinto pero nada cambia
mi sillón rojo y yo nos
parecemos
algo de belleza brilla detrás
de la suciedad
y lo cuarteaduras
pero
la suciedad y las cuarteaduras
ya son demasiadas.
Antonio Mejía O./ 2012
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EL MEJOR Y MÁS SANGUINARIO COMPAÑERO
Comienzan a volverse ambiguos los recuerdos
las mujeres que de alguna
manera he querido
vienen a mis sueños para
despedirse
y abandonar mi memoria
las veo marcharse como las vi
despreciarme
al final de nuestro tiempo
juntos
y me pregunto si hubiera
podido hacer algo
para retenerlas
o si tendría la desesperación
y la sangre fría
para asesinarlas
al final soy un hombre
contenido
Algo anda mal cuando los
amigos comienzan
a volverse necesarios
pero nadie te necesita a ti
primero comienzan a irse
temprano de las borracheras
es como si tuvieran de nuevo
quince años
y sus padres les exigieran
llegar a casa
antes de las once
luego dejan de asistir a las
reuniones
"cosa de trabajo, ya
sabes, no puedo negarme"
pero tú sabes que es un pretexto
que la vida de los adultos
como decían los viejos
se trata de hallarle pretextos
a las circunstancias
para justificar la incapacidad
de odiar o amar de verdad
de lamentarse, de reírse, de
continuar o quedarse
varados definitivamente
absolutamente
durante las últimas llamadas
te prometen que apenas
tengan tiempo irán a visitarte
y entonces comprendes que eres
un desposeído
cuando los viernes a la noche
estás demasiado cansado para
embriagarte
y se pierden los motivos para
despertar temprano
y salir de casa
cuando más allá de la puerta
parece que sólo hay ruinas
y las dos o tres mujeres que
se acostarían contigo
creen que ellas tienen suerte
y te preocupan las
enfermedades más que los placeres
y el espacio entre una cruda y
otra es cada vez más corto
y el silencio se ha vuelto el
mejor y más sanguinario
compañero.
Antonio Mejía O./ 2012
TU CUERPO ES MÍO
Tomo tu cuerpo ya no te pertenece ahora es mío
lo tengo y sé que es mío
aunque a veces ya no
pueda alcanzarlo
de tocarlo impunemente
pero me pertence
tu cuerpo que es como un
aguacero
que me empapa a mitad
de un día frío
tu cuerpo que es como el calor
de esas playas
donde el cielo está nublado
siempre
tu cuerpo que es como una
violenta sacudida
del aire que hace volar mis
ojos
que son hojarasca de antiguos
veranos
tu cuerpo es mío
todos sus aspectos todos sus
defectos
cada fibra que se enternece o
se crispa
cada cabello que nace o muere
o se debilita
tu cuerpo que es abrasador
como sol seco
cayendo a plomo en una tarde
sin sombras
sin otredades indiscretas
cada sudor sin poro cada
mirada sin rostro
cada palabra arrancada de la
oración de tus latidos
la sé y es mía
y siento mi corazón
desarraigado cuando
lo recuesto sobre tus
pretensiones
no condicionemos el deseo
tomo tu cuerpo
que es una verdad
que debí olvidar que sabía.
Antonio Mejía O./ 2012
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EL ÉXITO ES COMO UNA MUJER HERMOSA
Sucede que el éxito es como esa niña de la secundaria
a la que nunca pudiste decirle
que la querías
es como ese viejo amor que se
perdió entre resentimientos
y pasiones desenfrenadas
como la chica de la
universidad que no sabías que amabas
hasta que la viste enamorada
de un patán
presumido e insignificante
como esa puta de quien
pensaste que si no fuera cruel
el destino hubiera podido ser
la madre de tus hijos
como la amiga que después de
acostarse contigo
no pudo ser más tu amiga ni tu
amante
como la vecina para quien eres
demasiado viejo
y tu estúpida decencia no te
permite llevártela a la cama
como la vecina para quien eres
demasiado joven
y tu estúpida decencia no te
permite llevártela a la cama
como esa actriz mediocre de
telenovelas de quien piensas
que si estuviera en tus manos
podrías convertirla
en una Marilyn Monroe o una
Dolores del Río
como esa mujer que viste un
par de veces en la calle
y cuando te dispusiste a
hablarle desapareció
absolutamente, miserablemente
como la jovencita que luego de
muchos años
volviste a encontrar y estaba
acabada vieja y podrida
porque cayó en los cuerpos
equivocados
como las veces que has dicho:
"no la merece"
pero te engañas creyendo que
el mundo se trata de
merecer
como cuando te han dicho:
"te quiero a ti pero distinto"
y te engañas creyendo que no
sabes de lo que hablan
es como ver a la mujer que
amas feliz sin estar contigo
como la mujer que
decepcionaste sin saberlo
como la chica a quien le
confesaste que te gustaba
y terminó encamada con tu
mejor amigo
es como una mujer hermosa que
te mira de soslayo
mientras su hombre le mete la
lengua en la boca
sólo para que continúes
embriagándote
con cualquier cosa
y tu mente no pare de girar en
torno a ella.
Antonio Mejía O.
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NOSTALGIA
Oigo el lejano silencio que deja una fiesta terminada
y siento desde la oscuridad de
mi casa
cómo se diluye la energía
acumulada de los cuerpos
que bailaban cumbia hace unas
horas.
Enciendo un cigarro y percibo
cómo sucede
la madrugada
mientras hombres y mujeres
andan por la calle
de regreso a sus camas.
Recuerdo una hermosa muchacha
pasando frente a mí
con un amigo a su lado;
fumaba en la puerta de la
entrada
eran más o menos las tres de
la tarde
y las cervezas que llevaba en
la mano
la volvieron todavía más
atractiva;
¿Qué hacía yo a los
veinticinco años?
Y los imagino desnudos bajo
las sábanas
sin comprender la dimensión
cósmica
de lo sucedido
aunque las hembras de algún
modo
siempre lo saben
ahora le pertenezco
y ella también me pertence.
Entonces de un número sin
rostro
me llega un mensaje: "me
gustaría verte".
pero esta noche no se trata
del sexo
ni de los cuerpos juntos
sino de la experiencia de
estar vivos.
Imagino de nuevo a la chica de
las cervezas
afuera los gatos maullan
buscando una hembra
adentro me masturbo
por nostalgia
por nada más
que nostalgia.
Antonio Mejía O.
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