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9 de abril de 2012

DOS POEMAS PARA ABRIL

POEMA 147

En algún lugar te encuentras, con tus virtudes flacas.
Un séquito lo bastante bizarro como para complacerte,
descubre en los restos de tu apariencia,
la altura necesaria para evadirse de las formas esenciales.
Éramos azules y violetas, igual que la tierra
¿Cómo volver a la oculta alegría de los tiempos inocentes
y leer poesía sin que martilleen las palabras?
¿Y estar en la imagen desde el odio?
En la superficie del rencor hallarás, encarnada,
la costumbre del nacimiento
y la sensación constante de la muerte,
a tu lado como un silencio vacío, un silencio absoluto.

POEMA 196

Todos los sueños que he tenido,
cada sueño que se repite desde los diez años,
las palabras desperdiciadas en conversaciones sin nombre,
palabras vacías en espacios sin volumen.
Las veces que traté de "bello" a lo que no era bello.
Las veces que entregué mi vida sabiendo que
pasado algún tiempo, la pediría de regreso.
Las veces que intenté, que nunca logré.
Las veces que sentí cómo se agitaba mi sangre en el vientre.
Las mujeres que amé y no olvido,
aunque pueda fingir perfectamente que lo he hecho.
Los silencios hondos en la espera.
Los pensamientos: moscas alrededor de la cabeza y entre el cabello.
El presentimiento de las circunstancias
a pesar de las convicciones perdidas.
La certidumbre de lo inalcanzable.
Toda la desesperación y la blasfemia, el temor;
la pasión y el semen revolcándose en el lecho
de una eyaculación perversa.
Lo insatisfecho que puede estar un hombre sin darse cuenta.
La mala semilla que despliega sus alas como ave carroñera
para alimentarse de mi cadáver que es cobardía.
Los instantes de vértigo;
la escala humana de un ser roto y desintegrado.
La vida a pesar de todo: imperturbable, fatal, indiferente.

Antonio Mejía

4 de agosto de 2011

Poema de cumpleaños

Desprecio cualquier lazo que me una
a la infamia de las antiguas generaciones
que conforman mi familia.
Sin humo sobre el espejo, me doy cuenta
de que mis ojos se perdieron
en vagas imágenes de pusilánimes glorias,
repentinas y robadas.
Sé lo que digo y no puedo alejarme
lo suficiente de esa marca originaria.
Podríamos intentar reconstruirlo encendiendo un beso,
pero aún quedarías intranquila en una tarde necesitada.
No eres demasiado tiempo
ni demasiada esperanza.
Tu cuerpo cabe en mi cuerpo
y esto ya es mejor que mi destino.
Soy como un león amaestrado,
tengo el rencor del siervo y el orgullo del amo;
pero tus ojos expanden mi horizonte
como un violento látigo de aire y agua,
que golpea la roca de la nostalgia infértil.
Vendrás de nuevo a mi cama,
a la mirada de niño que tengo,
y ya no habrán cuerpos en las paredes,
ni alas en las almohadas.
Las palabras, igual que los besos,
se quedarán en las grietas,
como la humedad y ese olor a viejo;
y esto será un designio más que una súplica.

UN BREVE Y MORTAL SUEÑO

Novelas para el fin del mundo UN BREVE Y MORTAL SUEÑO (Antonio Mejía Ortiz, México 2019), nos conduce a un viaje a través del alma y la men...