Sucede que el éxito es como esa niña de la secundaria
a la que nunca pudiste decirle
que la querías
es como ese viejo amor que se
perdió entre resentimientos
y pasiones desenfrenadas
como la chica de la
universidad que no sabías que amabas
hasta que la viste enamorada
de un patán
presumido e insignificante
como esa puta de quien
pensaste que si no fuera cruel
el destino hubiera podido ser
la madre de tus hijos
como la amiga que después de
acostarse contigo
no pudo ser más tu amiga ni tu
amante
como la vecina para quien eres
demasiado viejo
y tu estúpida decencia no te
permite llevártela a la cama
como la vecina para quien eres
demasiado joven
y tu estúpida decencia no te
permite llevártela a la cama
como esa actriz mediocre de
telenovelas de quien piensas
que si estuviera en tus manos
podrías convertirla
en una Marilyn Monroe o una
Dolores del Río
como esa mujer que viste un
par de veces en la calle
y cuando te dispusiste a
hablarle desapareció
absolutamente, miserablemente
como la jovencita que luego de
muchos años
volviste a encontrar y estaba
acabada vieja y podrida
porque cayó en los cuerpos
equivocados
como las veces que has dicho:
"no la merece"
pero te engañas creyendo que
el mundo se trata de
merecer
como cuando te han dicho:
"te quiero a ti pero distinto"
y te engañas creyendo que no
sabes de lo que hablan
es como ver a la mujer que
amas feliz sin estar contigo
como la mujer que
decepcionaste sin saberlo
como la chica a quien le
confesaste que te gustaba
y terminó encamada con tu
mejor amigo
es como una mujer hermosa que
te mira de soslayo
mientras su hombre le mete la
lengua en la boca
sólo para que continúes
embriagándote
con cualquier cosa
y tu mente no pare de girar en
torno a ella.
Antonio Mejía O.
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