Los
amigos siempre están cuando te necesitan.
Un día entre semana me llamó un amigo y me dijo: "mi vieja me
acaba de mandar a la chingada
porque me encontró en la cama con otra y lo peor es que venía a
decirme que está embarazada;
quiero embriagarme porque yo la amo y la he perdido para
siempre".
"cálmate, ya se le pasará, dale unos días", le dije,
pero estaba inconsolable.
Aunque casi nunca bebo entre semana y menos tan temprano, le hablé
al David y le conté lo sucedido,
“¿podemos ir a tu casa?” Pregunté. “Claro no estoy haciendo nada”.
Yo vivía con mi hermano y pensé que no era buena idea
que llegara de trabajar y encontrara un corazón roto y dos
borrachos sobre la mesa.
Nos embriagamos y él chilló y berreó hasta que se quedó dormido
antes de que oscureciera.
Como en esas ocasiones casi nunca te pones borracho, terminé con
la boca seca y
un dolor de cabeza de los mil diablos.
Al otro día me fui a casa y a la semana siguiente mi amigo y su
novia se habían reconciliado y tenían
planes de irse a vivir juntos.
Él nunca más volvió a visitarme y cuando nos encontramos luego de
mucho tiempo me dijo
que debería buscarme algo estable, una mujer y un trabajo de
verdad para que no continuara
siendo un borracho solitario y sin empleo decente. Luego ya nunca
más lo he visto.
Hubo un tiempo en que invitaba a los amigos y nos emborrachábamos
en mi casa
hasta que se terminaba la madrugada. Hubo buenos momentos y otros
malos.
Todos asistían porque nadie tenía nada y en sus casas su padres no
les permitían
ni encender un cigarrillo o la soledad los asfixiaba.
Luego comenzaron a entrar en la dinámica de la vida mediocre y
divertida. Se buscaron trabajo, amigos y novia
y nunca más volvieron por mi casa. Nunca más respondieron un
mensaje mío.
Estaban demasiado ocupados con el trabajo, los amigos del trabajo
o las novias.
Si tú crees que el trabajo te hace un mejor hombre, no has
entendido nada.
Si tú crees que los amigos son los aduladores, aquellos que no te
cuestionan nada para tenerte contento,
no has entendido nada.
Si tú crees que tener la misma novia desde hace diez años te hace
una persona estable,
no tienes ni puta idea de nada y es mejor que te suicides.
Finalmente nos volvimos a ver en una fiesta y todos hablaban con
esa autosuficiencia
que sólo he visto en los chicos adinerados de cuna. Hablaban como
si se hubieran superado
aunque varios no han leído diez libros completos en su vida.
Se comportaban como si hubieran dejado de ser lo que son.
“¿Y tú qué?”, me preguntaron, “¿sigues igual, no haces nada?”
“Igual”, les contesté, “hago lo que quiero, le sigo gustando a las
mujeres, a las de los amigos sobre todo,
sigo escribiendo, fumando y bebiendo; aunque algo sí ha cambiado,
ahora que ya nadie me visita, me alcanza el dinero”.
Nadie escuchó mi comentario y siguieron conversando acerca de lo
difícil que es
mantener unida a la familia y lo difícil que es levantarse para ir
a trabajar
y lo bien que se la pasan en bares y puteros los días de paga.
Antonio Mejía
1 comentario:
Si quieres escribir o leer, aunq serás anónimo http://www.towmin.com
Publicar un comentario